Aquí les cuento una anécdota que me paso hace poco, en la cual los protagonistas son esos personajes que jamás van a tener la simpatía de la gente: los empleados del transporte colectivo.
Resulta que un día de estos, como de costumbre, me conducía en un microbús del transporte público, faltaba poco para llegar a mi casa cuando, otro de los microbuses de esa misma ruta que iniciaban el recorrido le hizo parada al microbús en el que yo iba para decirle algo al conductor, después de intercambiar un par de palabras, nos dijeron a todos:
Resulta que un día de estos, como de costumbre, me conducía en un microbús del transporte público, faltaba poco para llegar a mi casa cuando, otro de los microbuses de esa misma ruta que iniciaban el recorrido le hizo parada al microbús en el que yo iba para decirle algo al conductor, después de intercambiar un par de palabras, nos dijeron a todos:
“A ver señores, nos vamos a tener que desviar por otro lado…”
En ese momento algunas de las personas se bajaron, entre ellas yo, una de las pasajeras (una señora de uno 65 años aproximadamente) se quejo, y con tono de enojo le pregunto al motorista:
“Mire ¿y por qué se van a desviar por otro lado”
A lo que el motorista le respondió:
“Mire madrecita, lo que pasa es que ahí adelante esta la policía, y no ando papeles”
La señora –bajándose del microbús- con tono de indignación le dijo:
“¡Ah no jodan! Siempre en lo mismo con ustedes”
Como les digo, a mi realmente eso no me afecto mucho, pero esto me pone a pensar en lo que ya he dicho antes: con carnet o sin carnet, pagadas o no pagadas las multas, los motoristas y cobradores siempre van a ser los mismos, por eso el problema del transporte público en nuestro país es algo de nunca acabar.
La solución a la mayoría de problemas de un país: EDUCACION!! en conocimientos y valores
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